Tus decisiones le dan forma a tus sueños. 7 errores a evitar antes de formar tu empresa

Mientras culminábamos los últimos semestres de la Universidad, junto con un grupo de amigos nos reuníamos los fines de semana en la casa de uno de ellos con la idea de trabajar juntos y en algún momento formar una empresa que brinde servicios en el área de la tecnología y desarrollo de sistemas. ¿Has tenido alguna vez en tu vida una idea parecida?

Era como caminar por una travesía cuyo camino desconocíamos y sólo veíamos en un largo horizonte hacia donde queríamos llegar. Las reuniones duraban dos horas bien sea sábado o domingo donde cada vez aterrizábamos ideas y al finalizar realizábamos alguna actividad de integración, ver películas, hacer deporte, ir al cine, etc.

A medida que transcurría el tiempo, la mayoría ya había ingresado a trabajar cada uno en empresas diferentes y con el poco tiempo que teníamos aún así nos seguimos reuniendo con la esperanza que un día cada uno dejaría su trabajo y se vendría a trabajar a tiempo completo para hacer realidad nuestro sueño.

Teníamos productos definidos pero no había quien salga a venderlos o promocionarlos. A pesar de eso haciendo uso de los contactos personales, logramos hacer algunos proyectos a nombre personal que los realizábamos los fines de semana pero a medida que iban saliendo trabajos más grandes se nos cerraban las puertas ya que las empresas preferían a empresas con experiencia y constituidas y no a unos muchachos que recién estaban empezando aunque fuéramos los mejores profesionales del mundo.

Aunque no era el líder del grupo me dí cuenta que no había en realidad quien estuviera dispuesto a estar el frente de la empresa que estábamos formando en el caso de que consiguiéramos más clientes y si seguíamos así formar la empresa seguiría siendo un simple sueño. Recordé entonces aquel consejo que le dieron al gurú financiero Robert Kiyosaki cuando recién estaba empezando ¿Cómo piensas convertirte en empresario si sigues pensando como empleado? Y la pregunta que me hacía ¿Cómo pensamos constituir una empresa operando desde la seguridad de un empleo?

Fue entonces cuando tomé una de las decisiones más drásticas y arriesgadas que haya tomado en mi vida cuando pasaba por aquellas circunstancias: Trabajar a tiempo completo para la empresa en formación, sin recibir ningún sueldo, sin horarios de entrada ni de salida, y con uno sólo de mis compañeros que aún estaba haciendo la tesis con tiempo disponible para hacer algo más por la empresa. Lo que motivaba era el deseo de hacer realidad ese sueño, de dejar de ser soñadores pasar lo que haya que pasar, arriesgarse a lo que haya que arriesgarse para lograr lo que nos propusimos, el deseo de probarse a sí mismo de lo que es capaz de hacer uno cuando en verdad ama a sus sueños y saber experimentar en carne propia los desafíos de un emprendedor.

A pesar de que me llamaban de varias empresas para que retorne a trabajar con ellos, o de otras empresas donde meses atrás había dejado mi currículum, hacía caso omiso a las mismas ya que estaba como si fuera ciego, o cuando te enamoras de alguien y sólo te importa esa persona. Y así empezaba el año 2007, una de las primeras estrategias de mercadeo fue utilizar a nuestros conocidos, referidos de trabajos personales anteriores, empresas que se anunciaban en el periódico, y salir a las calles a visitarlos, llamarlos, hacer entrevistas, ofrecer los servicios, enviar propuestas, hacer los trabajos.  Aún no teníamos constituida la empresa pero estábamos creando día a día más capital, experiencia y la empresa ya contaba con dos trabajadores que estaban al frente de ella.

El siguiente paso nos estábamos frente a un dilema: Constituir o no la empresa legalmente. Si lo hacíamos tendríamos que considerar los costos de mantenerla legalmente y a lo mejor no era el mejor momento, sino lo hacíamos seguiríamos operando como personas naturales y las oportunidades más grandes seguirían siendo inaccesibles. Fue así que en Agosto del 2007 después de tres meses de gestión habíamos logrado la meta de constituir la empresa. Operamos durante 4 meses más y llegamos a hacer trabajos para empresas más grandes. El panorama parecía bonito y alentador sin embargo recién ahí empezaba el verdadero desafío de estar preparado para el crecimiento.

Aún recuerdo la cara de expresión que puso uno de los clientes cuando se dio cuenta que le estábamos entregando la factura 0001 poniéndonos en evidencia de ser una empresa completamente nueva. Si estás leyendo esto y te toca pasar por algo parecido, por favor no hagas lo mismo!!, dale cualquier otra factura y de preferencia las últimas. Aún no éramos un equipo sólido y la mayoría del equipo estaba aferrado a sus empleos pretendiendo operar y emprender únicamente desde ahí, gerenciar una empresa desde un puesto de trabajo. Así que decidimos cerrar la sociedad debido a que como equipo no estábamos preparados ni con la mentalidad correcta de asumir más riesgos.

Esta etapa me dejo grandes enseñanzas que nunca las hubiera vivido si nunca me hubiese arriesgado y ahora las puedo compartir y te puedan ayudar en tu camino de ser un emprendedor que está formando su propia empresa:

• No guiarse por un plan de negocio que ayude a preveer todo lo que pudiera pasar y sirva como guía y base de un plan de crecimiento para la empresa.

• Demasiadas personas para emprender un negocio y tomar las decisiones principales en la que no es fácil ponerse de acuerdo, imagínate 10! pero en ese entonces no sabíamos y nos parecía normal pero no fue asi

• Todos los integrantes del equipo eran de una sola especialidad de la universidad: sistemas, de tal forma que el enfoque para ver el negocio desde otros puntos era un tanto limitada y no se complementaba.
• Ninguno teníamos experiencia ni habíamos desarrollado grandes habilidades de liderazgo que son indispensables para cualquier emprendimiento.
• Queríamos abarcar todo el mercado del área de sistemas y no especializarnos o enfocarnos en algo específico.
• En nuestros trabajos aprendimos hacer bien tareas específicas, pero no aprendimos como manejar las distintas áreas de un negocio como por ejemplo: negociar con clientes, trabajar con el recurso humano, formar un equipo de negocio que se encarga de cada área financiera, mercadeo, recursos humanos, producción,etc.
• No haber establecido desde el inicio una visión que nos oriente ni una misión por la que luchar y nos mantenga a pesar de todo. Estas y muchas lecciones más que la verdad falta espacio para continuar pero será en una próxima entrega

Espero que esta pequeña historia te haya servido, te evites errores, pero eso sí, nunca dejes de arriesgarte ni de luchar ni dejar que el miedo te paralice, lucha por aquello que crees y estás profundamente convencido en tu corazón que es posible hacerlo realidad.

Por Fausto Eras www.faustoeras.com

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